He estado desaparecida porque estaba cambiándome de casa y tardaron la de Dios en cambiar la línea del ADSL, ahora he dado el paso de vivir en pareja con mi chico, y estoy poniendo todo de mi parte y más para que todo siga sobre ruedas.
Con la mudanza, he hecho muchos cambios, mientras iba desalojando el otro piso, me di cuenta de la carga emocional que tenía ahí, me mudé a esa finca huyendo de mi anterior relación, porque ya no aguantaba más el sentir que día a día me iba volviendo loca y que mi pareja no me ayudara, lejos de eso, me chantajeaba sentimentalmente con matarse si lo dejaba y cosas parecidas, por lo que la anterior mudanza estuvo cargada de dolor y culpa, y eso, me di cuenta, de que estaba reflejado en cada rincón, en mayo hizo un año del primer intento de suicidio, y ese día encontraba recordatorios por todos lados, la mesa, el sofá, la cama... todo, así que cuando me di cuenta de que estaba dejando el piso, fue como darme una oportunidad de comenzar de nuevo, pero sin cargas. También me dediqué a hacer un poco de limpieza emocional, guardé todos los informes en una sola carpeta para no ir encontrándomelos por ahí, tuve fuerzas de tirar la pulsera del hospital donde estuve ingresada la primera vez, y poco a poco fui dejando cosas de lado, lo último, y quizá lo más significativo, fue tirar los leggins del pijama con los que me intenté ahorcar.
Ahora respiro un aire nuevo, la casa y cada uno de sus rincones sólo me recuerdan el hecho de que estoy dándome una nueva oportunidad, y que esta vez no estoy sola, no hay nada que me recuerde a la antigua yo, excepto yo misma.
Cada día hago un nuevo esfuerzo por ir sacando un poco más la cabeza, eso no me hace estar excenta de sentirme triste o furiosa, o de seguir cambiando de estados de ánimo, pero ahora siento un poquito más de fuerza para soportarlo.
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miércoles, 22 de junio de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
Futuro incierto.
Mañana tengo que pasar por el tribunal médico, cumplo 11 meses de baja y nadie puede estar más de un año si el tribunal no lo aprueba.
Estoy aterrada, podría ser que me dieran el alta, que aunque es lo que quiero, no creo, o que me digan que me amplían la baja, cosa que no me hace ilusión, pero lo peor de todo, es que me vayan a dar algún grado de incapacidad.
Estoy hasta las narices de esta enfermedad, sólo quiero ser como todo el mundo, y tener lo que me puede ofrecer un mundo sin límites, quiero seguir trabajando, me niego a tirar a la basura todos mis años de estudio, quiero mejorar, curarme, tener una pareja, una familia, un trabajo estable, y estoy hasta el gorro de que la gente me intente convencer de que me quede de baja hasta estar al 100%, pero la pregunta es... quién está al 100%??, soy consciente de que cada vez que tengo una recaida es peor y debería de ir con cautela, pero tengo una urgencia apremiante por volver a mi vida normal. Además, quién dice que si me esfuerzo lo suficiente no puedo lograr quitarme esto de encima aunque tenga que seguir tomando medicación?.
No quiero que me digan que no puedo, no quiero que un dictamen me marque límites, si eso, ya me los marcaré yo, pero nadie más. Quiero seguir adelante como si los últimos años no hubieran pasado, sé que es imposible, pero me gustaría despertar y estar en otro tiempo, no tener que tomar medicaciones que me dejan medio tonta, para dormir, para despertar, para los temblores, para los impulsos, para la agresividad, para la depresión, para la hiperactividad...
Tengo 33 años, he sobrevivido a una cirugía muy riesgosa, 2 semanas en la UCI conectada a aparatos para respirar, he sobrevivido a una parada cardiaca, a dos quimioterapias... y me va a detener una enfermedad que solo existe en mi cabeza?
Ahora mismo estoy muy enfadada por que me siento impotente, mañana Dios dirá...
* Al final me han alargado la baja, no logré convencer a nadie de que trabajando me encontraría mejor... se ve que me toca esperar hasta que las cosas se normalicen un poco más.
Estoy aterrada, podría ser que me dieran el alta, que aunque es lo que quiero, no creo, o que me digan que me amplían la baja, cosa que no me hace ilusión, pero lo peor de todo, es que me vayan a dar algún grado de incapacidad.
Estoy hasta las narices de esta enfermedad, sólo quiero ser como todo el mundo, y tener lo que me puede ofrecer un mundo sin límites, quiero seguir trabajando, me niego a tirar a la basura todos mis años de estudio, quiero mejorar, curarme, tener una pareja, una familia, un trabajo estable, y estoy hasta el gorro de que la gente me intente convencer de que me quede de baja hasta estar al 100%, pero la pregunta es... quién está al 100%??, soy consciente de que cada vez que tengo una recaida es peor y debería de ir con cautela, pero tengo una urgencia apremiante por volver a mi vida normal. Además, quién dice que si me esfuerzo lo suficiente no puedo lograr quitarme esto de encima aunque tenga que seguir tomando medicación?.
No quiero que me digan que no puedo, no quiero que un dictamen me marque límites, si eso, ya me los marcaré yo, pero nadie más. Quiero seguir adelante como si los últimos años no hubieran pasado, sé que es imposible, pero me gustaría despertar y estar en otro tiempo, no tener que tomar medicaciones que me dejan medio tonta, para dormir, para despertar, para los temblores, para los impulsos, para la agresividad, para la depresión, para la hiperactividad...
Tengo 33 años, he sobrevivido a una cirugía muy riesgosa, 2 semanas en la UCI conectada a aparatos para respirar, he sobrevivido a una parada cardiaca, a dos quimioterapias... y me va a detener una enfermedad que solo existe en mi cabeza?
Ahora mismo estoy muy enfadada por que me siento impotente, mañana Dios dirá...
* Al final me han alargado la baja, no logré convencer a nadie de que trabajando me encontraría mejor... se ve que me toca esperar hasta que las cosas se normalicen un poco más.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Autolesiones.
Ayer me hicieron por enésima vez la pregunta que más me han hecho en estos años; Por qué te cortas?. Bueno, no tengo ni idea del porqué lo hagan todas las personas borderline, pero si se porqué lo hago yo, y es lo que, cuando merece la pena, explico.
Imagínate que de golpe pierdes el control de tu cuerpo y de tu mente, todo va más rápido de lo que puedes asimilar, pero a la vez sientes que el resto del mundo comienza a relentizarse, no sabes lo que está pasando, y mientras mas intentas controlar, mas se te escapa de las manos, quieres llorar, comienzas a hacerlo, pero en el llanto no puedes coger aire para suspirar, porque sientes que tienes una bola en la garganta, y aunque respiras, no lo notas, y sientes que tus pulmones se van vaciando cada vez que lo intentas, hasta que, sin darte cuenta, empiezas a respirar más rápido de lo normal, mucho, hasta que la frecuencia de tus respiración impide que lo hagas de forma profunda y comienzas a sentir como te vas quedando sin aire, mientras que al mismo tiempo notas como el corazón se quiere escapar de tu pecho. Sientes que te vas, es como si sintieras poco a poco como vas muriendo, y la gente a tu alrededor parece no darse ni cuenta. Pues bien, eso es una crisis de ansiedad en condiciones, y es una de las sensaciones más horribles que he tenido en mi vida.
Cuando te enfrentas a algo así, darías cualquier cosa por terminar con esa sensación lo más pronto posible, y en mi caso particular, lo único que conseguia devolver mi cuerpo a la tierra, era cortarme.
Hay demasiadas historias de por qué lo hacemos, pero no, no queremos llamar la atención, de hecho, yo sentía vergüenza de mis cicatrices!!, siempre me cortaba en los muslos, la parte alta de los brazos, cadera, abdomen, no queria que nadie lo viera, y sobretodo, no quería tener que explicar nada.
Cuando sentía el dolor del corte, era como si aterrizara, y si sangraba, era como sentir "aun soy humana", para mi no tenía nada que ver con subidón de adrenalina, simplemente, sentir la autolesión me cortaba la ansiedad, y realmente prefería tener una herida más a volver a pasar por una crisis. El mismo mecanismo era también a quemarme con cigarros o arañarme hasta sangrar.
Otro tipo de autolesiones en las que caía frecuentemente eran las de rabia, una forma de sacarla sin afectar a nadie más, o de autocastigo. La más recurrida por mi era darme cabezazos contra la pared o golpearla con las manos. Normalmente lo hacía cuando me despersonalizaba delante del espejo, no reconocía mi cara ni mi cuerpo, era como ver a una extraña!. Y cuando por medio de moverme o gesticular, me daba cuenta que era yo, me invadía una rabia que provocaba desprecio hacia mi misma y era cuando me golpeaba.
Probablemente alguien que no ha pasado por un TLP no entienda nada si le explico esto, o piensa que es una reacción exagerada, pero es que eso es ser borderline! Y así será hasta que cada uno aprenda, a su manera, a regularse y controlarse.
Imagínate que de golpe pierdes el control de tu cuerpo y de tu mente, todo va más rápido de lo que puedes asimilar, pero a la vez sientes que el resto del mundo comienza a relentizarse, no sabes lo que está pasando, y mientras mas intentas controlar, mas se te escapa de las manos, quieres llorar, comienzas a hacerlo, pero en el llanto no puedes coger aire para suspirar, porque sientes que tienes una bola en la garganta, y aunque respiras, no lo notas, y sientes que tus pulmones se van vaciando cada vez que lo intentas, hasta que, sin darte cuenta, empiezas a respirar más rápido de lo normal, mucho, hasta que la frecuencia de tus respiración impide que lo hagas de forma profunda y comienzas a sentir como te vas quedando sin aire, mientras que al mismo tiempo notas como el corazón se quiere escapar de tu pecho. Sientes que te vas, es como si sintieras poco a poco como vas muriendo, y la gente a tu alrededor parece no darse ni cuenta. Pues bien, eso es una crisis de ansiedad en condiciones, y es una de las sensaciones más horribles que he tenido en mi vida.
Cuando te enfrentas a algo así, darías cualquier cosa por terminar con esa sensación lo más pronto posible, y en mi caso particular, lo único que conseguia devolver mi cuerpo a la tierra, era cortarme.
Hay demasiadas historias de por qué lo hacemos, pero no, no queremos llamar la atención, de hecho, yo sentía vergüenza de mis cicatrices!!, siempre me cortaba en los muslos, la parte alta de los brazos, cadera, abdomen, no queria que nadie lo viera, y sobretodo, no quería tener que explicar nada.
Cuando sentía el dolor del corte, era como si aterrizara, y si sangraba, era como sentir "aun soy humana", para mi no tenía nada que ver con subidón de adrenalina, simplemente, sentir la autolesión me cortaba la ansiedad, y realmente prefería tener una herida más a volver a pasar por una crisis. El mismo mecanismo era también a quemarme con cigarros o arañarme hasta sangrar.
Otro tipo de autolesiones en las que caía frecuentemente eran las de rabia, una forma de sacarla sin afectar a nadie más, o de autocastigo. La más recurrida por mi era darme cabezazos contra la pared o golpearla con las manos. Normalmente lo hacía cuando me despersonalizaba delante del espejo, no reconocía mi cara ni mi cuerpo, era como ver a una extraña!. Y cuando por medio de moverme o gesticular, me daba cuenta que era yo, me invadía una rabia que provocaba desprecio hacia mi misma y era cuando me golpeaba.
Probablemente alguien que no ha pasado por un TLP no entienda nada si le explico esto, o piensa que es una reacción exagerada, pero es que eso es ser borderline! Y así será hasta que cada uno aprenda, a su manera, a regularse y controlarse.
viernes, 18 de marzo de 2011
Mi vida Borderline.
Hoy empiezo a escribir en este blog, no como medio informativo, no pretendo enseñar ni curar a nadie, sólo a mi misma, que con eso tengo bastante, pero necesitaba una válvula de escape desesperadamente.
Primero que nada, debo reconocerme que he cambiado la forma de expresarme, antes, cuando me lo preguntaban decía "soy un TLP", ahora digo "tengo TLP", y este cambio se dió sin quererlo, supongo que poco a poco, quienes lo padecemos, hacemos consciencia de que no controla nuestras vidas, bastante es que controle muchas veces nuestras emociones y estados de ánimo.
Me diagnosticaron hace casi 3 años, sin embargo, mis especialistas creen que lo tengo desde hace más de 10, pero que de alguna forma, lo fuí controlando hasta que petó. No sé muy bien cómo empezó todo, pero recuerdo que por la mañana mientras me arreglaba para ir a trabajar, muchas veces no me reconocía a mi misma en el espejo, a veces tenía que gesticular o mover las manos para asegurarme que esa extraña en mis pijamas era yo. Después de ese trance, venía la rabia: "no puede ser!" "esto no me puede pasar a mí", y muchas veces la historia terminaba dándome cabezasos contra la pared o golpeándola con la mano.
A la par de esto, comenzaron a venir las pesadillas, siempre me había jactado de controlar mis sueños, incluso si soñaba que me perseguía una horda de zombies, era capaz de saber que era un sueño, y muchas veces hasta de despertarme, pero estas pesadillas eran diferentes, no eran de fantasía, ni me perseguían monstruos, simplemente era como verme a mí misma en una película, y gran parte de ellas consistía en gente golpeándome, intentando matarme o maltratándome, no me podía despertar yo sola, y comenzaba a hacer ruidos y a dar manotazos, hasta que mi pareja en aquel entonces, se despertaba y me despertaba a mí. El despertar era violento, a veces me despertaba pero seguía soñando, si en el sueño me habían herido, aún despierta veía la herida en mi piel, o lo golpeaba por defenderme creyendo que me iba a hacer daño, en una ocasión, un amigo se quedó a dormir en casa, cuando oyó mis lamentos me despertó, salí corriendo hasta la cocina, cogí un cuchillo y me le fuí encima, logró desarmarme sin daños que lamentar, pero no me lo perdonaré.
Mientras todo esto pasaba, mis estados de ánimo eran peor que una montaña rusa, pasaba por las rotaciones habituales, depresión, rabia, excitación, m iedo, euforia, alegría... pero a la n potencia. No hay nada que deteste más que la gente me diga "exagerada, pero si todos tenemos un mal día!" o "Todos nos ponemos tristes alguna vez, es normal"... me daban ganas de gritar, a la gente le parece dificil creer que realmente no podemos controlar muchas de nuestras emociones. Sí, efectivamente todos podemos estar depres un día, pero si no nos cuidamos, esa depre puede terminar con un intento de suicidio, o aislarnos del mundo, sí, todos tenemos días malos, pero en ese entonces, los míos eran terribles.
Después vinieron las autolesiones, cada vez que me salía de mí, necesitaba cortarme, cogía cuchillos, agujas, tijeras, o lo que fuera, y me cortaba en sitios donde nadie podía ver la cicatriz. Este es otra maldita creencia: NO, NO NOS CORTAMOS PARA LLAMAR LA ATENCIÓN!!!!, la mayoría de quienes nos lesionamos por consecuencia de una enfermedad así, lo hacemos en sitios ocultos y a escondidas, y no, tampoco somos Emo's, ni ninguna tribu urbana vampírica, la visión de la sangre hace un poco, a mí me hacía sentirme humana, pero es la sensación del corte lo que hace que dejes de volar en un mar de miedo y ansiedad y te ponga los piecitos muy en la tierra.
También comencé a beber, mucho... jamás había bebido así, una copa, dos copas, todos los findes, un cubata, y así, así, afortunadamente nunca caí en drogas, pero no por que no quisiera, si no por que cuando más lo quería, no tuve acceso, si me hubiera topado con algún camello a saber lo que habría pasado.
Por las noches tenía un insomnio brutal, además de que desarrollé pánico a dormir por las pesadillas, sobretodo cuando lo dejé con mi pareja y me fuí a vivir sola a un piso, me aterraba dormir, tener una pesadilla y no poder despertarme (por eso a veces el amigo del cuchillo se quedaba a dormir en el sofá), por las noches sólo quería relajarme, no dormir, o dormir tan profundamente que no me enterara de nada, me daba igual si por la mañana me despertaba o no. Comencé a tomar valium con una copa de vino, aumentarme las dosis, otra copa de vino, hasta que terminé bebiéndome media botella de lo que fuera al día, y con una adicción impresonante al valium y otros medicamentos parecidos, ya no podía funcionar sin los valiums, mi rendimiento laboral bajó muchísimo, me daban crisis de ansiedad por cualquier mínimo detalle, y como soy muy perfeccionista, esto era diario, iba a trabajar con resaca o aún medio bebida si no había dormido, y claro, eso se nota.
Para este entonces, ya estaba diagnosticada, y tratada por una psiquiatra de la seguridad social, y tuve la suerte de poder costearme una psicóloga privada, pero iba hacia abajo a una rapidez de partirme los morros contra el suelo, definía ese estado como "bajar en espiral por un embudo de cristal, sin poder detenerme y viendo cómo es todo fuera". Estaba totalmente fuera de control, las pastillas ya no me hacían nada y necesitaba tomar más y más cada día, algunas me llegaban a producir alucinaciones visuales o auditivas, lo mismo lloraba que me reía, mi consumo de alcohol y tabaco subieron muchísimo y comencé a autolesionarme con más frecuencia, a la orden del día de las crisis de ansiedad y de pánico, incluso en una reunión en mi casa, cogí a escondidas un cuchillo de mesa y me fuí a cortarme, cuando nunca lo había hecho con gente en casa.
Todo siguió en declive, sobretodo mi rendimiento profesional, mi jefe me dijo que o me cogía la baja o me echaban, así que tuve que ponerme de baja, a la semana estaba tan desesperada por el sentimiento de inutilidad, de culpa, de decepción de mi misma, que hice mi primer intento de suicidio, me tomé no se cuantos valiums con una botella entera de vino, pero cuando empecé a notar que me iba, me acojoné, y yo misma llamé a una ambulancia, me llevaron al hospital y tuve mi primer lavado de estómago, y volví a casa.
A la semana siguiente, lo volví a hacer, pero tuve cuidado de esta vez no fallar, me tomé de todo, todo lo que encontré en la casa y con una botella entera de ron mientras fumaba y fumaba, con la buena o mala suerte de que en ese momento me llamó un amigo por teléfono, y atendí la llamada mientras seguía medicándome, él se dio cuenta por que oía la apertura de las pastillas, y me dijo que si no vomitaba él mismo llamaría a la ambulancia, y lo hizo. Colgué el teléfono y apuré a tomarme de todo, cuando sentí que ya no podía más, llamé a mi ex, para despedirme de él, le dije que lo sentía, que no se culpara, que nada era su culpa, me colgó el teléfono y vino corriendo a casa, llegó antes que la ambulancia, me bajó en brazos, me metió en un taxi y fuimos al hospital. Ahí le dijeron a él que llegué a urgencias por cuestión de minutos, además de que él vivía a 15 minutos de casa, pero hizo 5 minutos por que venía corriendo, y además de todo, como había estado fumando, al toser parte de lo que bebí se fué al pulmón, vamos, que las enfermeras me decían que si no me morí fue por que no era mi hora.
Mi ex, que me cuidaba y veía mucho por mi, se desbordó, dijo que no podía más, que por favor me ingresaran, por que cada día estaba peor y él no podía estarme vigilando siempre, y era cierto, empezaba a faltar al trabajo o a venir a cualquier hora si me encontraba mal. Así que me ingresaron en la planta de psiquiatría, donde estuve 2 meses y medio, en mi habitación había una cámara que me vigilaba mientras estaba ahí, tenían cerrado el baño con llave y sólo podía entrar si una enfermera me lo abría y se quedaba ahí hasta que saliera para volverlo a cerrar. Estando ahí, hice terapia de desintoxicación, y realmente me reencontré a mi misma, y sobretodo, me hice el favor más grande que me pude haber hecho, ACEPTAR QUE TENÍA UNA ENFERMEDAD, y dejar de pelearme con el TLP. Ingresada aún hice rotaciones mientras acertaban con la medicación, incluso tuve en la habitación un tercer intento cuando logré cubrirme detrás de la puerta del armario.
Cuando salí de la clínica, mi vida realmente mejoró, poco a poco fueron encontrando y buscando medicaciones, y comencé a hacer terapia individual y de grupos.
Al día de hoy, me encuentro mucho mejor, lista para retomar mi vida donde la había dejado, pero... con cautela, no quiero volar muy alto, por que luego la caída duele más. Quiero seguir adelante sin que el TLP me limite a lo que puedo o no puedo hacer, sé que lo tengo, y lo acepto, pero intento no dejarme caer.
Obviamente, tengo días muy buenos, otros buenos, algunos malos y otros muy malos, pero ya tengo más variedad, antes sólo me iba a los extremos, poco a poco y con la ayuda de la terapia de grupo y en la desintoxicación me enseñaron habilidades sociales para poder recurrir a ellas en momentos de stress, y no estallar.
Ahora tengo a mi lado una chico que me quiere, y a quien yo quiero, tenemos planes a futuro, cuando hace un año no sabía si quería despertar viva o muerta, y eso me ilusiona. Soy cautelosa con los cambios de ánimo, y con los pensamientos de lesion y suicidio, que alguna vez vienen a saludar.
En fin, vaya parrafada he soltado... poco a poco seguiré desahogándome más, que aún me queda mucho por plasmar en letras.
Primero que nada, debo reconocerme que he cambiado la forma de expresarme, antes, cuando me lo preguntaban decía "soy un TLP", ahora digo "tengo TLP", y este cambio se dió sin quererlo, supongo que poco a poco, quienes lo padecemos, hacemos consciencia de que no controla nuestras vidas, bastante es que controle muchas veces nuestras emociones y estados de ánimo.
Me diagnosticaron hace casi 3 años, sin embargo, mis especialistas creen que lo tengo desde hace más de 10, pero que de alguna forma, lo fuí controlando hasta que petó. No sé muy bien cómo empezó todo, pero recuerdo que por la mañana mientras me arreglaba para ir a trabajar, muchas veces no me reconocía a mi misma en el espejo, a veces tenía que gesticular o mover las manos para asegurarme que esa extraña en mis pijamas era yo. Después de ese trance, venía la rabia: "no puede ser!" "esto no me puede pasar a mí", y muchas veces la historia terminaba dándome cabezasos contra la pared o golpeándola con la mano.
A la par de esto, comenzaron a venir las pesadillas, siempre me había jactado de controlar mis sueños, incluso si soñaba que me perseguía una horda de zombies, era capaz de saber que era un sueño, y muchas veces hasta de despertarme, pero estas pesadillas eran diferentes, no eran de fantasía, ni me perseguían monstruos, simplemente era como verme a mí misma en una película, y gran parte de ellas consistía en gente golpeándome, intentando matarme o maltratándome, no me podía despertar yo sola, y comenzaba a hacer ruidos y a dar manotazos, hasta que mi pareja en aquel entonces, se despertaba y me despertaba a mí. El despertar era violento, a veces me despertaba pero seguía soñando, si en el sueño me habían herido, aún despierta veía la herida en mi piel, o lo golpeaba por defenderme creyendo que me iba a hacer daño, en una ocasión, un amigo se quedó a dormir en casa, cuando oyó mis lamentos me despertó, salí corriendo hasta la cocina, cogí un cuchillo y me le fuí encima, logró desarmarme sin daños que lamentar, pero no me lo perdonaré.
Mientras todo esto pasaba, mis estados de ánimo eran peor que una montaña rusa, pasaba por las rotaciones habituales, depresión, rabia, excitación, m iedo, euforia, alegría... pero a la n potencia. No hay nada que deteste más que la gente me diga "exagerada, pero si todos tenemos un mal día!" o "Todos nos ponemos tristes alguna vez, es normal"... me daban ganas de gritar, a la gente le parece dificil creer que realmente no podemos controlar muchas de nuestras emociones. Sí, efectivamente todos podemos estar depres un día, pero si no nos cuidamos, esa depre puede terminar con un intento de suicidio, o aislarnos del mundo, sí, todos tenemos días malos, pero en ese entonces, los míos eran terribles.
Después vinieron las autolesiones, cada vez que me salía de mí, necesitaba cortarme, cogía cuchillos, agujas, tijeras, o lo que fuera, y me cortaba en sitios donde nadie podía ver la cicatriz. Este es otra maldita creencia: NO, NO NOS CORTAMOS PARA LLAMAR LA ATENCIÓN!!!!, la mayoría de quienes nos lesionamos por consecuencia de una enfermedad así, lo hacemos en sitios ocultos y a escondidas, y no, tampoco somos Emo's, ni ninguna tribu urbana vampírica, la visión de la sangre hace un poco, a mí me hacía sentirme humana, pero es la sensación del corte lo que hace que dejes de volar en un mar de miedo y ansiedad y te ponga los piecitos muy en la tierra.
También comencé a beber, mucho... jamás había bebido así, una copa, dos copas, todos los findes, un cubata, y así, así, afortunadamente nunca caí en drogas, pero no por que no quisiera, si no por que cuando más lo quería, no tuve acceso, si me hubiera topado con algún camello a saber lo que habría pasado.
Por las noches tenía un insomnio brutal, además de que desarrollé pánico a dormir por las pesadillas, sobretodo cuando lo dejé con mi pareja y me fuí a vivir sola a un piso, me aterraba dormir, tener una pesadilla y no poder despertarme (por eso a veces el amigo del cuchillo se quedaba a dormir en el sofá), por las noches sólo quería relajarme, no dormir, o dormir tan profundamente que no me enterara de nada, me daba igual si por la mañana me despertaba o no. Comencé a tomar valium con una copa de vino, aumentarme las dosis, otra copa de vino, hasta que terminé bebiéndome media botella de lo que fuera al día, y con una adicción impresonante al valium y otros medicamentos parecidos, ya no podía funcionar sin los valiums, mi rendimiento laboral bajó muchísimo, me daban crisis de ansiedad por cualquier mínimo detalle, y como soy muy perfeccionista, esto era diario, iba a trabajar con resaca o aún medio bebida si no había dormido, y claro, eso se nota.
Para este entonces, ya estaba diagnosticada, y tratada por una psiquiatra de la seguridad social, y tuve la suerte de poder costearme una psicóloga privada, pero iba hacia abajo a una rapidez de partirme los morros contra el suelo, definía ese estado como "bajar en espiral por un embudo de cristal, sin poder detenerme y viendo cómo es todo fuera". Estaba totalmente fuera de control, las pastillas ya no me hacían nada y necesitaba tomar más y más cada día, algunas me llegaban a producir alucinaciones visuales o auditivas, lo mismo lloraba que me reía, mi consumo de alcohol y tabaco subieron muchísimo y comencé a autolesionarme con más frecuencia, a la orden del día de las crisis de ansiedad y de pánico, incluso en una reunión en mi casa, cogí a escondidas un cuchillo de mesa y me fuí a cortarme, cuando nunca lo había hecho con gente en casa.
Todo siguió en declive, sobretodo mi rendimiento profesional, mi jefe me dijo que o me cogía la baja o me echaban, así que tuve que ponerme de baja, a la semana estaba tan desesperada por el sentimiento de inutilidad, de culpa, de decepción de mi misma, que hice mi primer intento de suicidio, me tomé no se cuantos valiums con una botella entera de vino, pero cuando empecé a notar que me iba, me acojoné, y yo misma llamé a una ambulancia, me llevaron al hospital y tuve mi primer lavado de estómago, y volví a casa.
A la semana siguiente, lo volví a hacer, pero tuve cuidado de esta vez no fallar, me tomé de todo, todo lo que encontré en la casa y con una botella entera de ron mientras fumaba y fumaba, con la buena o mala suerte de que en ese momento me llamó un amigo por teléfono, y atendí la llamada mientras seguía medicándome, él se dio cuenta por que oía la apertura de las pastillas, y me dijo que si no vomitaba él mismo llamaría a la ambulancia, y lo hizo. Colgué el teléfono y apuré a tomarme de todo, cuando sentí que ya no podía más, llamé a mi ex, para despedirme de él, le dije que lo sentía, que no se culpara, que nada era su culpa, me colgó el teléfono y vino corriendo a casa, llegó antes que la ambulancia, me bajó en brazos, me metió en un taxi y fuimos al hospital. Ahí le dijeron a él que llegué a urgencias por cuestión de minutos, además de que él vivía a 15 minutos de casa, pero hizo 5 minutos por que venía corriendo, y además de todo, como había estado fumando, al toser parte de lo que bebí se fué al pulmón, vamos, que las enfermeras me decían que si no me morí fue por que no era mi hora.
Mi ex, que me cuidaba y veía mucho por mi, se desbordó, dijo que no podía más, que por favor me ingresaran, por que cada día estaba peor y él no podía estarme vigilando siempre, y era cierto, empezaba a faltar al trabajo o a venir a cualquier hora si me encontraba mal. Así que me ingresaron en la planta de psiquiatría, donde estuve 2 meses y medio, en mi habitación había una cámara que me vigilaba mientras estaba ahí, tenían cerrado el baño con llave y sólo podía entrar si una enfermera me lo abría y se quedaba ahí hasta que saliera para volverlo a cerrar. Estando ahí, hice terapia de desintoxicación, y realmente me reencontré a mi misma, y sobretodo, me hice el favor más grande que me pude haber hecho, ACEPTAR QUE TENÍA UNA ENFERMEDAD, y dejar de pelearme con el TLP. Ingresada aún hice rotaciones mientras acertaban con la medicación, incluso tuve en la habitación un tercer intento cuando logré cubrirme detrás de la puerta del armario.
Cuando salí de la clínica, mi vida realmente mejoró, poco a poco fueron encontrando y buscando medicaciones, y comencé a hacer terapia individual y de grupos.
Al día de hoy, me encuentro mucho mejor, lista para retomar mi vida donde la había dejado, pero... con cautela, no quiero volar muy alto, por que luego la caída duele más. Quiero seguir adelante sin que el TLP me limite a lo que puedo o no puedo hacer, sé que lo tengo, y lo acepto, pero intento no dejarme caer.
Obviamente, tengo días muy buenos, otros buenos, algunos malos y otros muy malos, pero ya tengo más variedad, antes sólo me iba a los extremos, poco a poco y con la ayuda de la terapia de grupo y en la desintoxicación me enseñaron habilidades sociales para poder recurrir a ellas en momentos de stress, y no estallar.
Ahora tengo a mi lado una chico que me quiere, y a quien yo quiero, tenemos planes a futuro, cuando hace un año no sabía si quería despertar viva o muerta, y eso me ilusiona. Soy cautelosa con los cambios de ánimo, y con los pensamientos de lesion y suicidio, que alguna vez vienen a saludar.
En fin, vaya parrafada he soltado... poco a poco seguiré desahogándome más, que aún me queda mucho por plasmar en letras.
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