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viernes, 18 de marzo de 2011

Mi familia y mi TLP.

Mi familia consta de mis padres y una hermana mayor, pero los 3 viven en otra ciudad, yo estoy en Barcelona porque hice vida aquí por trabajo y después decidí quedarme.
En nuestro núcleo, siempre hemos intentado protegernos unos a otros, por ejemplo, siempre fuí una niña mimada, afortunadamente nuestra situación económica era desahogada, y mis padres nos pudieron dar todo lo que queríamos, así que en mis primeros años no aprendí que en la vida no siempre se gana, nos apagaban las películas o la TV antes o durante las escenas tristes para que no lloráramos (me enteré a los 16 años que la madre de Bambi moría!!), así que no me familiaricé con la tristeza y la empatía sin transferencia.  En el cole siempre fui una niña popular, así que tampoco conocí el rechazo. Cuando una mascota moría (pecesitos, tortuguitas, periquitos), mi madre llamaba a mi padre a la oficina para que trajera uno igual antes de que volviéramos del cole y reemplazarlo, y no nos llevaban a los funerales de la familia, así que tampoco aprendí cómo manejar la muerte. 
Según estudios, un gran porcentaje de personas con TLP (iba a poner pacientes, pero prefiero personas) provienen de familias sobreprotectoras e incapacitantes, y es normal, los primeros años de tu vida son lo que regulan el aprendizaje de emociones y sensaciones, si estamos en una burbujita, cuando nos enfrentamos a algo que no conocíamos, como el rechazo, no sabemos cómo lidiar con él, y terminamos comportándonos como.... como... como personas con TLP, porque no sabemos hacerlo de otra forma. Nuestros padres nos educan como buenamente pueden, seguramente si supieran en lo que nos iba a derivar no lo habrían hecho.
En el caso de mi familia, no les avisé de lo que estaba pasando, por que al principio no le dí importancia, y más adelante, por que negaba la enfermedad, y después, por no preocuparlos, incluso durante los meses de ingreso me inventé un curso de reciclaje los fines de semana, y llamaba cuando me dejaban el móbil haciéndoles creer que estaba en casa llegando del trabajo.
Todo siguió así, aunque mi psiquiatra y mi psicólogo estaban en contra de ello, y querían que los avisara por si volvía a intentar cualquier cosa. No lo hice. 
En navidades vinieron mis padres a pasarlo aquí, y el psiquiatra quiso conocerles, así que tuve que soltar todo lo que había pasado, les hablé del TLP, de lo que es alguien borderline, pero sin embargo, omití lo de la dependencia al alcohol que había sufrido y sobretodo, el tema de los intentos de suicidio, consideré que decirles que había tenido 3 intentos en 2 meses era demasiado.
Ahora tengo tanta comunicación con ellos respecto al tema, que me arrepiento de no haberles hablado antes de esto!. Es genial poder desahogarme, aún cuando apostaba todo a que no lo iban a entender, no tengo que darles detalles, pero me gusta la libertad de poder decirles "hoy no tengo un buen día, déjame sola".
Hay de padres a padres, y los míos no son particularmente modernos ni comprensivos, y hay muchas cosas que aún no saben del TLP, algunas que les iré mostrando poco a poco, y otras que son innecesarias.
Ahora soy partidaria de darles el beneficio de la duda... a veces podemos sorprendernos.